¿Debemos acostumbrarnos a unos mercados más volátiles?

Michiel Verstrepen, economista de Bank Degroof Petercam

Lunes 5 de marzo de 2018 — El indicador más conocido para medir la volatilidad en los mercados de renta variable es el índice VIX. Este indicador mide la volatilidad esperada del S&P 500 y se considera un índice general del miedo en los mercados financieros internaciones. El VIX se basa en los precios de diferentes opciones en el S&P 500. Un aumento suele ir acompañado de una caída en los precios de las acciones.

Además del VIX, muchos otros índices miden la volatilidad en los mercados financieros de una manera similar, por ejemplo, el VSTOXX (renta variable europea) y el MOVE (mercado de bonos). También hay otros indicadores de incertidumbre que no derivan de los mercados financieros, como el Economic Policy Uncertainty Index (EPU). Este barómetro mide la incertidumbre de las políticas económicas basándose en la frecuencia de ciertas palabras como “economía”, “incertidumbre” o “déficit presupuestario” en los artículos en prensa. Este indicador ha seguido una trayectoria descendente durante los últimos meses.

El 6 de febrero, el VIX superó los 50 puntos intradía, un nivel que no había registrado desde agosto de 2015, cuando los mercados financieros estaban preocupados por un aterrizaje forzoso de China. Desde hace unos días, el VIX está bajando otra vez. El shock reciente probablemente ha estado reforzado por un efecto de apalancamiento debido a la evolución de los productos financieros relacionada directamente con el nivel del VIX. En otoño de 2011, en el cénit de la crisis de deuda europea, el VIX también alcanzó un nivel cercano a 50. Este pico sigue siendo moderado en comparación con el nivel récord alcanzado en octubre de 2008, cuando el VIX alcanzó un valor aproximado de 90. El VIX medio a largo plazo ha sido de 19,4. Sin embargo, esta medida no nos dice mucho si se tienen en cuenta los shocks históricos. Está claro que la volatilidad no es constante: la volatilidad es volátil.

Entre las razones fundamentales para el retorno de los mercados financieros a cierto grado de movilidad, tras un periodo largo de calma excepcional, se encuentran las señales de un incremento en las expectativas de inflación, unos datos de crecimiento más favorables y el impacto de estas cifras en las políticas monetarias de los bancos centrales, las tasas de aversión al riesgo y la valoración de los activos de riesgo. El shock reciente fue atribuido a una inflación más alta de lo esperado en Estados Unidos. No hay motivos para creer que este tipo de sorpresas no se producirán de nuevo en los próximos meses. Sin embargo, una inversión repentina de las políticas monetarias no está en la agenda. Esto no impide que los mercados financieros vayan a reaccionar de manera agresiva a la información que sugiere un endurecimiento de la política monetaria o al máximo del ciclo económico.

En resumen, la volatilidad volverá más antes de que el último pico haya bajado. La actual recuperación económica global significa que la economía global es mucho más resistente a estos shocks y, por el momento, no es una amenaza para la estabilidad financiera. Sin embargo, hay que mantener la cautela.