Despedimos 2017, un año excelente para las bolsas

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Aunque las bolsas europeas quedaron algo rezagadas en diciembre, lastradas por un euro más fuerte, cerraron el año anotándose un 12,6% (MSCI EMU). Parte de las ganancias acumuladas en diciembre se perdieron durante los últimos días del año, ya que los inversores recogieron algunos beneficios tras un 2017 excelente para los mercados de renta variable. La bolsa estadounidense registró nuevos máximos, con la aprobación definitiva de la reforma fiscal en Estados Unidos como impulsor, aunque la reducción del impuesto de sociedades que era la medida en la que estaban puestas todas las miradas, no tendrá el mismo impacto para todas las compañías y sectores. Al igual que en 2017, se espera que el incremento de los beneficios empresariales sea un factor importante para la evolución de las bolsas en 2018, compensando el probable endurecimiento de las políticas monetarias.

Los rendimientos de los bonos estadounidenses recuperaron el nivel de marzo, pero finalmente terminaron el año en el mismo nivel que comenzaron 2017. En el mercado europeo de deuda, las elecciones en Cataluña produjeron un impacto moderado en los bonos españoles. En Italia, las elecciones parlamentarias han sido convocadas el 4 de marzo. El mercado fue un recordatorio del riesgo político y el diferencial de los bonos italianos aumentó. Por su parte, la deuda corporativa se benefició de la situación económica favorable y redujo los diferenciales con la deuda soberana.

Como se esperaba, la Reserva Federal llevó a cabo la tercera subida del año y la quinta desde diciembre de 2015. En sus perspectivas, la actitud de la Fed respecto a las previsiones de crecimiento fue algo más positiva de cara a los próximos años, mientras que las previsiones de inflación se mantuvieron sin cambios. Las previsiones ajustadas no cambian la evolución de los tipos de interés propuesta por la Fed, con tres subidas de tipos en 2018 y dos en 2019. En Europa, los bancos centrales que no pertenecen a la zona euro han adoptado una actitud de esperar y ver, evitando crear expectativas de acciones monetarias que se desviarían de las expectativas del BCE para prevenir una apreciación no deseada de sus divisas.

El dólar terminó el año a 1,20 frente al euro, el nivel de septiembre y el más bajo del año. La debilidad del ‘billete verde’ en diciembre se produjo a pesar de la subida de tipos, la aprobación de la reforma fiscal y el optimismo de los datos económicos. La libra británica se recuperó ligeramente después de que las negociaciones sobre el Brexit produjeran un acuerdo respecto a la cantidad que Reino Unido debe pagar para dejar la UE, los derechos de los ciudadanos británicos residentes en otros Estados miembros y viceversa, así como la frontera con Irlanda. Sin embargo, no fue suficiente para compensar las pérdidas de comienzos de mes.

Tras un descanso en noviembre, los metales industriales continuaron su ascenso con el impulso de la economía global y la demanda de China. Después de que el mercado sufriera un exceso de oferta durante los últimos años, está recuperando su equilibrio. Los precios del Brent aumentaron un 5,2% en diciembre y superaron los 65 dólares por barril, con los comentarios de la OPEP y Rusia que apuntan hacia la posibilidad de que los recortes de producción puedan continuar después de 2018. El oro alcanzó de nuevo el nivel de 1.300 dólares por onza como consecuencia del debilitamiento del dólar.