Entorno macro: lo que nos espera

Johan Gallopyn - Investment Desk Analyst. El resurgimiento de la disputa comercial, los bancos centrales, Italia, OPEP, etc. – numerosos eventos afectaron los mercados en junio. Nuestro experto, Johan Gallopyn, describe las consecuencias para los mercados de renta variable, renta fija, bancos centrales y políticas monetarias, divisas y materias durante el mes pasado.

Jueves 19 de julio de 2018 — Se aproxima un verano de grandes movimientos gracias a la guerra comercial que está afectando en mayor o menor medida las transacciones comerciales a nivel global. Las últimas semanas se lanzaron amenazas y tweets de ida y vuelta entre Estados Unidos, China y Europa. Las medidas concretas continúan siendo limitadas por el momento, pero podrían comenzar a ser efectivas a principios de julio. El impacto para los socios comerciales podría ser más significativo que para el propio EE.UU.

La economía europea es muy abierta y, al igual que la economía China, se dirige hacia una tasa de crecimiento menor. Si los aranceles a la importación que están actualmente sobre la mesa (activos y anunciados), que alcanzan 450.000 millones de dólares, estuvieran implementados de verdad, afectarían a la mayor parte de las exportaciones chinas a EE.UU. Para mitigar el impacto en la economía, el banco central de China ya ha reducido el ratio de reserva que los bancos comerciales deben mantener, facilitándoles que puedan dar préstamos.

En Alemania, el sector del automóvil ha sido criticado y Daimler fue la primera gran compañía en emitir un profit warning como resultado de la expectativa de menores ventas y costes más elevados como consecuencias de los aranceles comerciales. El precio de las acciones de otro fabricante de coches alemán también sufrió una caída. En este entorno de mercado, la renta variable de EE.UU. tuvo un mejor comportamiento que la europea y fue la única región que mostró una rentabilidad positiva durante el mes pasado (MSCI US + 0,6% en euros).

De hecho, el Nasdaq Composite Index incluso fue capaz de alcanzar un nuevo máximo histórico. Una vez más, los mercados emergentes se comportaron peor. Los resultados corporativos del segundo trimestre se publicarán en las próximas semanas y las expectativas para las compañías del S&P 500 son elevadas, con un crecimiento de los beneficios del 20% (consenso de los analistas) en comparación con el segundo trimestre del año anterior.

De otro lado, y dando un viro hacia la renta fija, tras formarse un gobierno en Italia con la coalición de la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas, se produjo una relajación en el mercado de bonos europeos. El gobierno reiteró su intención de implementar una rebaja de impuestos y una renta mínima, con consecuencias para los presupuestos, pero también confirmó que no está en duda la pertenencia de Italia al euro. La rentabilidad del bono alemán a 10 años subió como consecuencia al 0,50%, al mismo tiempo que el rendimiento del bono italiano descendió. No obstante, se mantiene un punto porcentual más alto (alrededor del 2,75%) que antes de la crisis.

Para el resto de países periféricos, los tipos se han normalizado en gran medida. Después de la reunión del BCE, que indica un enfoque prudente, y la reanudación de las fricciones comerciales, el rendimiento del bono alemán volvió a caer para cerrar el mes alrededor del 0,3%. La rentabilidad del bono americano a 10 años fluctuó en un margen bastante estrecho, entre el 2,8% y el 3%, en el cual se encuentra desde hace varios meses. El diferencial entre la rentabilidad a 10 años y a 2 años cayó 30 puntos básicos más, el menor nivel desde 2007. La rentabilidad de los bonos a corto plazo estuvo impulsada por la política de mayores tipos de interés de la Reserva Federal, al mismo tiempo que la de los bonos a largo plazo se redujo debido a que los inversores están buscando seguridad en sus inversiones. Los diferenciales de los bonos corporativos de nuevo se incrementaron en un movimiento general hacia las inversiones más seguras.

 

Política monetaria y materias primas: cara y cruz

 

Las reuniones de los bancos centrales en EE.UU. y la zona euro ofrecieron más claridad sobre el futuro de la política monetaria. Como se esperaba, la Reserva Federal implementó su segunda subida de tipos de interés de 25 puntos básicos de este año y dibujó una fotografía positiva de la situación económica. Lo más importante es el cambio en las expectativas, ya que la mayoría de los miembros de la Fed esperan ahora un total de cuatro subidas este año en lugar de tres. Este es el escenario que el mercado ya había descontado, pero su confirmación, junto con los comentarios que la acompañaron, fue vista como una posición menos flexible que las anteriores. El Banco Central europeo anunció que reducirá su programa de compra de activos desde octubre hasta diciembre a 15.000 millones de euros mensuales, tras los cuales terminará. En relación al calendario para la primera subida de tipos de interés, las previsiones del BCE siguen siendo muy prudentes. Se espera el primer aumento después del verano de 2019, algo más tarde de lo que el mercado había anticipado hasta ahora. El Banco Central de Noruega fue muy claro en que probablemente subirá los tipos en septiembre. En cambio, el Banco de Inglaterra puede dar este paso en agosto.

A pesar de que han regresado las tensiones comerciales, las incertidumbres políticas en la zona euro y la postura acomodaticia del BCE, el euro se fortaleció frente a la mayoría de divisas el mes pasado. Frente al dólar, el euro permaneció virtualmente sin cambios durante el mes pasado, pero en el segundo trimestre la divisa americana ha subido un significativo 5,3%. La libra británica cayó ligeramente en junio, a pesar de la postura más agresiva del Banco de Inglaterra. Las negociaciones del Brexit siguen siendo muy difíciles. Las divisas vinculadas a las materias primas también bajaron como resultado de la debilidad de los precios de estas. La Corona noruega se fortaleció después de que el banco central confirmara que los tipos de interés probablemente subirán en septiembre. El yuan chino perdió bastante terreno, especialmente frente al USD, con la divisa china alcanzando niveles mínimos desde comienzos de año. Las tensiones comerciales con EE.UU. y las señales de menor crecimiento lastraron el sentimiento. Se espera que el banco central de China comience a flexibilizar su política monetaria, pero existe la posibilidad de que China utilice la depreciación de su divisa como un arma en su disputa comercial.

 Pero no solo acaparan titulares Estados Unidos y China. En el entorno de las materias primas el petróleo acaparará la atención. La OPEP y Rusia casi eliminaron las restricciones de producción introducidas a principios de 2017 al anunciar la producción de 1 millón de barriles diarios adicionales a partir de principios de julio. Sin embargo, el precio del petróleo subió a poco menos de 80 dólares el barril, dado que el anuncio en gran parte se esperaba. En la práctica, la producción adicional solo debería ascender a 600.000 barriles ya que la mayoría de los productores -con la excepción de Arabia Saudí- tienen muy poca capacidad disponible (3 millones de barriles diarios, de los cuales 2 millones de barriles en Arabia Saudí, según la AIE). El hecho de que la OPEP y otros productores aún puedan llegar a una posición común también respalda los precios del petróleo. Estados Unidos ha presionado a Arabia Saudí para que utilice su capacidad adicional para compensar la pérdida de producción de Irán como resultado de la renovación del embargo. Los metales industriales tuvieron un mes débil (GSCI Industrials -5.1%). Esto se debió a una serie de factores: señales de un crecimiento más lento en China (el mayor demandante de metales), un dólar fuerte y el conflicto comercial creciente, que podría llevar a un crecimiento mundial más lento. El precio del oro tocó brevemente el nivel de 1.300 dólares por onza en junio, pero sufrió una fuerte caída en la segunda mitad del mes tras la revisión alcista de los tipos de interés por parte de la Fed.