Ranking de sostenibilidad de los países de la OCDE

Estados Unidos corre el riesgo de desviarse aún más del objetivo. Irlanda impone la carga fiscal más baja para el nivel de sostenibilidad más elevado. España mejora su posición, aunque el desempleo juvenil sigue lastrando sus resultados.

Miércoles 11 de enero de 2017

  • Degroof Petercam ha publicado informes bianuales que analizan el grado de sostenibilidad de los 35 países miembros de la OCDE desde 2008.
  • Noruega lidera la lista en un segmento superior dominado por los países escandinavos. Mientras, España, gana 6 puntos en la clasificación.
  • La pregunta es: ¿Qué reciben los contribuyentes a cambio de sus impuestos? Irlanda muestra la mejor puntuación en términos relativos, en referencia a la relación entre la carga fiscal del país y su índice de sostenibilidad.
  • Estados Unidos aparece en los puestos más bajos del ranking y, si Donald Trump logra cumplir sus promesas, su situación podría ser incluso peor.
 

Metodología

Degroof Petercam Asset Management utiliza este ranking para determinar qué obligaciones del estado son elegibles para sus fondos de sostenibilidad. Para ello, selecciona los países que se consideran más responsables y sostenibles.

El modelo está basado en los cinco pilares principales de la sostenibilidad: (1) transparencia y valores democráticos, (2) población, salud y distribución de la riqueza, (3) medio ambiente, (4) educación e innovación y (5) economía.

"El análisis de sostenibilidad mostró su valía especialmente durante la crisis de deuda de la zona euro, y ha demostrado ser importante para evaluar los problemas de sostenibilidad en el ámbito nacional. Nos permite evaluar la capacidad de un país para saldar sus deudas, en lugar de su capacidad para asumir nuevas deudas", explica Ophélie Mortier, Estratega de Inversión Responsable en Degroof Petercam.

Estados Unidos aparece en los puestos más bajos del ranking 

Desde la aparición del modelo propio, Estados Unidos siempre se ha situado en el tercio inferior de los rankings, con una puntuación de poco más del 50/100.

La distancia de cinco puntos de Estados Unidos con la media de los 35 países miembros de la OCDE se explica en gran parte por los criterios de medioambiente y bienestar.

Por una parte, Estados Unidos sigue siendo un consumidor importante de carbón, con emisiones elevadas de gases de efecto invernadero, y por otra, la proporción de energía renovable en la combinación total de fuentes de energía permanece por debajo de la media. 

En el ámbito social, la considerable desigualdad social en Estados Unidos es notoria, tal como evidencia el coeficiente GINI. Solo México tiene puntuaciones por debajo de las de Estados Unidos. La multitud de personas encarceladas en Estados Unidos también juega un papel importante en el panorama general.
El elevado número de personas obesas es un problema para la población estadounidense a medio y corto plazo, ya que comporta riesgos importantes para la salud e importantes implicaciones económicas.

"Aunque Estados Unidos obtiene una buena puntuación general en términos de democracia y libertades civiles, lamentamos el hecho de que no se haya reconocido el Tribunal Internacional de Justicia o la Convención de Ottawa sobre las minas antipersona. Además, en algunos estados todavía no se ha abolido la pena de muerte", explica Ophélie Mortier.

Estados Unidos mantiene su liderazgo en lo que se refiere a innovación e inmigración

Queda clara la posición destacada de Estados Unidos en materia de innovación. El país sigue jugando un papel líder en este aspecto, tanto en inversión en I+D como en el número de patentes registradas.

La innovación constituye un reto importante para los países desarrollados y Estados Unidos ha entendido a la perfección esta situación. El índice de empleo de los inmigrantes también se sitúa claramente por encima del índice de empleo de inmigrantes de muchos otros estados miembros, incluida Bélgica. Esto puede atribuirse en parte al hecho de que Estados Unidos pretende atraer al país a inmigrantes con formación superior.

Los niveles de formación de los inmigrantes americanos y canadienses se sitúan muy por encima de los europeos. En conjunto, dos tercios cuentan con una titulación de educación superior, casi el doble que en Europa” indica Ophélie Mortier. 

Donald Trump puede provocar un nuevo descenso de EE. UU. en el ranking 

Las declaraciones de Donald Trump no sugieren que la situación vaya a mejorar, más bien al contrario. Aunque está claro que Trump no tirará por la cuneta el Acuerdo de París firmado por su predecesor, tampoco hará un gran esfuerzo por alcanzar los objetivos del acuerdo en relación con la reducción de los gases de efecto invernadero.

Las declaraciones de Trump durante la campaña electoral muestran un claro soporte hacia el incremento de la producción de carbón, una revisión de la operación del oleoducto XL de Keystone y la producción de petróleo y gas en Alaska y el Golfo de México.

A pesar de la negación de la importancia del cambio climático en el Primer Plan Energético de América de Trump, muchos estudios diferentes demuestran la vulnerabilidad continuada de Estados Unidos en este ámbito.

Sin embargo, la intención de reducir el impuesto sobre sociedades del 35 % al 20 % es positiva para la transparencia fiscal de las empresas norteamericanas. Después de todo, ya no tendrán ningún incentivo para que sus beneficios tributen en el país que presume de los tipos fiscales más bajos. 

"A corto plazo, dichas medidas suponen un gran impulso, pero a medio/largo plazo pueden plantear riesgos para la financiación de las políticas gubernamentales. Aunque la medida no comporta un crecimiento económico real, los sectores de la educación y la sanidad serán los primeros en empezar a pasar apuros a causa de los recortes presupuestarios de la política de Estados Unidos, una economía que ya está muy endeudada. Por este motivo, mejorar las previsiones de la puntuación de Estados Unidos en estos dos criterios de sostenibilidad sigue siendo un tema delicado", explica Ophélie Mortier.

Noruega se sitúa en lo más alto del ranking

De nuevo un país escandinavo encabeza el ranking. Noruega, que muestra resultados excepcionales en cuanto a bienestar social y economía, se sitúa en el primer puesto, seguida de cerca por sus países colindantes, Dinamarca y Suecia.

Puesto que la economía de Noruega depende en gran medida del petróleo, que es un combustible fósil, queda mucho espacio de mejora en lo que se refiere a medioambiente, especialmente en el desarrollo de energía renovable. Este tipo de energía sigue teniendo poca presencia en la combinación total de fuentes de energía del país. La eficiencia energética todavía puede mejorarse, dado el elevado índice de consumo energético en relación con el crecimiento económico.

Las instituciones del país son sólidas y existe un elevado nivel de libertad de prensa. Desde el punto de vista económico, el país es sólido y las finanzas públicas gozan de buena salud. Finalmente, prácticamente no existen desigualdades sociales en el país, ya que la riqueza por cápita es más alta que la media de los países de la OCDE. 

Irlanda ofrece mucho más a cambio del dinero del contribuyente

El índice de sostenibilidad es importante, sin embargo, también es importante observar cuál es la carga fiscal que deben imponer los países para alcanzar niveles similares de sostenibilidad. Considerando la carga fiscal proporcionada de los países y su posición en nuestro ranking de sostenibilidad, Irlanda encabeza la lista. Irlanda ocupa la 14a posición en cuanto a sostenibilidad, pero presenta una carga fiscal relativamente baja. En este ranking, Bélgica ocupa un puesto no tan envidiable (la posición nº 23) mientras que Estados Unidos asciende hasta la 6a posición. 

Transparencia y democracia y educación, dos asignaturas pendientes para España

España ha ganado 6 puestos y 4 puntos, con lo que podemos afirmar que ha mejorado ligeramente durante el último año. Hace un año ocupaba la posición 27 con 53 puntos y actualmente ocupa la posición 21 (57 puntos). En definitiva, el desempleo juvenil, aunque mejora, está afectando sustancialmente a la puntuación del país. La mejora de la situación global en dicho aspecto ayuda a mejorar la posición relativa, pero sigue siendo un problema. Otro factor significativo en la puntuación global es el indicador de pobreza, que en España tiene un carácter ascendente.

Puede resultar interesante la comparación con otros países periféricos como Portugal, Irlanda o Italia. Todos estos países estuvieron expuestos a las turbulencias de la crisis del euro de 2008 y, a partir de entonces, empezaron a surgir revisiones similares de sostenibilidad. 

Los resultados de España son inferiores a los de Irlanda (en 4 puntos) principalmente debido a indicadores económicos (déficit corriente y hacienda pública) pero también en lo que se refiere a transparencia y democracia (percepción de la corrupción, poder de las instituciones, libertad de prensa, etc.) y en términos de educación, un ámbito en el que España registra peores resultados tanto en las pruebas PISA como en sus inversiones (educación e I+D), cuestiones especialmente importantes para garantizar el futuro del país.

En comparación con Portugal, la situación es un poco mejor, con 3 puntos más debido principalmente a factores económicos como la hacienda pública y la balanza por cuenta corriente. En el resto de factores que determinan la sostenibilidad, las diferencias no son importantes.

Los resultados de España son bastante mejores que los de Italia, lo cual supone un mensaje claro en cuanto a gestión de la deuda soberana ya que Italia tiene un peso importante en los índices de referencia de títulos de renta fija. De hecho, España tiene 6,5 puntos más que Italia concretamente en transparencia (corrupción, libertad de prensa) pero también en educación (acceso a Internet, graduados en educación superior, pequeñas diferencias de rendimiento entre centros educativos, etc.).

Finalmente, cabe destacar que España está en la misma línea que Japón (-0,5 puntos). Sin embargo, las diferencias entre los dos países en indicadores específicos son sustanciales, especialmente en lo que se refiere a transparencia y democracia, dos ámbitos en los que Japón supera claramente a España (corrupción, poder de las instituciones) y en educación (pruebas PISA, inversiones en I+D), mientras que España muestra mejores resultados en finanzas públicas y presencia de mujeres en el parlamento.